El hombre siempre ha fabricado y utilizado herramientas de trabajo para realizar sus labores; desde la era de piedra las herramientas han sido fundamentales para nuestra supervivencia y desarrollo, y ahora en las sociedades del conocimiento lo sigue siendo.
El capital instrumental entonces lo utilizamos para suplir una necesidad, sin embargo es importante utilizar la herramienta adecuada porque no es solo cuestión de la herramienta sino de cómo la utilicemos ya que los resultados pueden ser muy distintos. Incluso, podemos llegar a tener las mejores herramientas pero no necesariamente los mejores resultados si no logramos hacer uso efectivo de las mismas.
En la gestión de conocimiento se busca transferir conocimiento lo cual se puede realizar por medio de la socialización, codificación o explicitación y el capital instrumental brinda herramientas para lograr este objetivo; actualmente tenemos disponibles tantos instrumentos que requerimos realizar una adecuada gestión para establecer nuestras necesidades reales y de esta manera seleccionar la herramienta más adecuada para lograr los propósitos que perseguimos.
Es importante entonces que en las empresas empecemos a ser conscientes que podemos transferir conocimiento utilizando una diversidad de herramientas (no solo limitarnos a métodos tradicionales o al papel), por ejemplo podemos obtener resultados si documentados una lección aprendida por medio de un cuento, dar a conocer un caso empresarial a través de un videos, documentar experiencias por medio de la creación de foros o transferir conocimientos por utilizando material educativo multimedia, entre muchas otras opciones.
El capital instrumental nos permite entonces potenciar la generación de valor que buscamos gestionando el conocimiento.